domingo, 17 de abril de 2011

Mis anhelos

Cuando miro todos esos rasgos
de décadas plasmados,
muertas aquellas prodigiosas manos
me inmovilizan, y esas manos
por un segundo no sueltan mi cabeza.
Todos esos dedos entre mi pelo,
y sus bocas por mis brazos y espalda
levantan mis vellos y son mis pupilas  las que se vidrian,
susurran que hay un alma escondida entre pequeños y grandes trazos.
Algunos que lloran
otros que ríen angustiados, pero entonces, entonces todos y cada uno de ellos me miran a mi,
me miran a mí.
Sus almas quedaron pegadas, sé perfectamente que podría tocarlas, y no me atrevo,
 mas observándolas recostadas que no se esconden a mis ojos
tal vez les despierte tal vez es que me quieran contar algo.

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