Y tú diles a todos que ya estoy cansá
quel tiempo no me importa
que cuesta arriba yo tiro del pistón
y la flama no derrite la cera.
Que contigo me escondo adentro,
y contigo abro las cremalleras
que mis miedos son en carne viva
y las alegrías las bebes cada día.
Borbotones de inocencia que también calman mi sed.
Y tú diles que ya venías avisao,
que no sabe nadie
dónde duermen los camaleones
que cruzan la carretera.
Y despacito, que las prisas no son buenas,
fuimos construyendo la madriguera.
Si no nos quedaban ramas ni piedras
techao con terrones de tierra.
Y tus manos me encargo de besar
dedo a dedo, y que no quepa duda,
que lo vamos a hacer bien
que tú no eres quién pa mis remiendos
pero untaste las llagas,
besaste la cicatriz
y la hiciste para ti.
Vierte mis años,
que de la poca vida que llevo,
yo partía el cántaro,
yo volcaba el vaso.
Y diles a todos que ya venías avisao,
que no sabe nadie
dónde duermen los camaleones
que cruzan la carretera.

